;

Qué raro cuando no estamos distraídos, cuando no tenemos tanta prisa, cuando sabemos detenernos. Y sonreír. Y comprender. Y cerrar los ojos. Y notar incluso los segundos que corren por nosotros.
Y saber vivirlos todos a fondo. Y saborearlos con una sonrisa, con preocupación, con esperanza, con deseo, con claridad, con cualquier duda. Pero saborearlos. Saborearlos a conciencia.

lunes, 3 de octubre de 2011

;

Dicen que es normal tropezar una vez con una piedra, todo el mundo se equivoca, e incluso tropezarse dos veces con la misma piedra es perdonable, podías ir distraído, podías tener otras preocupaciones, pudiste haberla olvidado... Hacerlo tres veces ya es un poco de idiota, incluso debería evitarse.
Yo voy por la cuarta. Creo que lo hago aposta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario